AMA Y HAZ LO QUE QUIERAS
Solo el necio confunde
valor y precio, como dijo Machado. Y Cristo enseñó a distinguir
entre el amor - que es el valor supremo- y la ley que no vale nada
sin amor alguno. Porque la ley es lo justo en el mejor de
los casos y “el amor la plenitud de la ley” (Rom.13,10); es
decir, la perfección que la llena, su cumplimiento y el colmo que la
rebasa, la abundancia y la gracia que da sentido a la vida. Lo que no
significa que lo más, lo inapreciable que es el amor, nos dispense
de hacer lo que debemos por imperativo legal que es lo de menos.
Hacer el amor no es
amar, pues se paga y tiene un precio.