VI EL CIELO ABIERTO
Serían poco más de las nueve y media
de la mañana del día ocho de abril del año en curso cuando iba por la calle de San Pablo caminando
lentamente, arrastrando los pies y la cabeza baja sin mirar al
suelo, no sé en qué pensaba. Sería en todo y en nada, en la
vida, supongo.